Estrés en niños, adolescentes y adultos
¿Te sientes desbordado/a, con la mente acelerada o con la sensación de no llegar a todo?
Hay momentos en los que el cuerpo y la mente funcionan en “modo alerta” constante, incluso cuando no hay un peligro real.
Mi nombre es Nuria, neuropsicóloga clínica y psicóloga sanitaria.
Especialista en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y Terapia Dialéctico-Conductual (DBT), especialmente en regulación emocional, impulsividad y gestión del estrés, y experta en inteligencia emocional.
Con experiencia en la evaluación e intervención del estrés en niños, adolescentes y adultos.
Te ayudo a entender qué está pasando y a recuperar calma, claridad mental y equilibrio emocional.
Atención presencial en Getxo y online
Cuando el estrés empieza a dominar tu vida
El estrés deja de ser útil cuando se mantiene en el tiempo y empieza a afectar a tu bienestar.
Puede sentirse como:
- Sensación constante de presión o saturación
- Mente que no desconecta nunca
- Irritabilidad o cambios de humor
- Cansancio físico y mental continuo
- Dificultad para dormir o descansar bien
- Sensación de “no puedo con todo”
Fases del estrés
El estrés suele evolucionar en tres fases:
- Fase de alarma: El cuerpo se activa para responder a una demanda.
- Fase de resistencia: Intentas seguir funcionando, pero con esfuerzo y desgaste.
- Fase de agotamiento: Aparece el bloqueo, el cansancio extremo y la sensación de colapso.
Cómo afecta a tu cuerpo y tu mente
El estrés no se queda solo en la mente: también tiene un impacto directo en el cuerpo y en tu capacidad de funcionar en el día a día.
Cuando se mantiene en el tiempo, afecta a cómo piensas, cómo te sientes y cómo responde tu organismo.
A nivel físico:
- Tensión muscular
- Fatiga constante
- Alteraciones del sueño
- Problemas digestivos
- Activación sostenida del sistema nervioso
A nivel mental y emocional:
- Dificultad para concentrarte
- Pensamientos de sobrecarga (“no llego”, “no puedo más”)
- Irritabilidad o reacciones impulsivas
- Sensación de estar en “modo supervivencia”
- Pérdida de disfrute y motivación
En niños, adolescentes y adultos
En niños:
- Irritabilidad o rabietas
- Quejas físicas (dolor de barriga, cabeza…)
- Problemas de sueño o concentración
En adolescentes:
- Presión académica y mental constante
- Irritabilidad o bloqueo emocional
- Agotamiento y desmotivación
En adultos:
- Sensación de no llegar a todo
- Estrés laboral o vital constante
- Dificultad para desconectar
- Vivir en piloto automático
Por qué ocurre
El estrés suele aparecer por la combinación de:
- Exigencias externas elevadas
- Autoexigencia o perfeccionismo
- Falta de descanso emocional
- Dificultades para poner límites
- Cambios vitales o situaciones prolongadas de presión
- Pensamientos de “tengo que poder con todo”
Qué hago en terapia
La intervención psicológica no solo busca reducir el estrés, sino cambiar cómo tu sistema responde a él.
Trabajamos para:
- Reducir la activación física y mental
- Identificar los factores que lo mantienen
- Cambiar patrones de sobreexigencia
- Mejorar la gestión emocional y el descanso
- Recuperar sensación de control
El objetivo
Que dejes de vivir en tensión constante y recuperes calma, claridad mental y equilibrio en tu vida diaria.
Da el siguiente paso
Si sientes que el estrés está afectando a tu salud, tu ánimo o tu vida diaria, no tienes por qué sostenerlo solo/a.
Cuanto antes se interviene, antes se puede recuperar el equilibrio.